domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Cómo se forman las curvaturas de nuestra columna?


¿Dolor de espalda?

Muchas personas arrastran dolores de espalda, eso a día de hoy es algo muy presente. Por desgracia escuchar palabras como hernia, sobrecarga, contractura, desviación de la columna... puede ser más habitual de lo que sería deseable. Aunque los motivos pueden ser muchos (malas posturas en el trabajo, genéticos, un exceso o mal entrenamiento, el estrés...), enlazando con las explicaciones que nos da Patricia Valle (nuestra experta en Psicomotricidad) sobre las fases/etapas de crecimiento en los bebes,  os aportamos la siguiente información del libro Anatomía del YOGA (Leslie Kaminoff, editorial TUTOR), de como se forman las curvaturas de nuestra columna, que esperamos que os sirvan de ayuda para aclarar la forma y utilidad de nuestra columna.


El sistema nervioso central, con sus complejas funciones sensoriales y motoras, permite una enorme flexibilidad en las actividades de supervivencia de los vertebrados. Al evolucionar este sistema durante millones de años y volverse más crucial para la supervivencia de nuestros primeros antepasados, requirió el correspondiente desarrollo de una estructura de protección que permitiese la libertad de movimientos, y sin embargo fuera tan estable que ofreciese protección a estos tejidos vitales pero delicados. Esta estructura, el raquis o columna vertebral, es quizá la solución más elegante y complicada de la naturaleza a las demandas duales de sthira y sukha.
  El raquis humano es singular entre todos los de los mamíferos, en el sentido de que presenta tanto curvas primarias como secundarias. La curvatura primaria de la columna comprende las curvas cifóticas torácica y sacra; las curvaturas secundarias, lordóticas, están presentes en la regiones cervical y lumbar.



Sólo un verdadero bípedo requiere ambos pares de curvaturas; los primates que se cuelgan de los árboles y caminan apoyando los nudillos presentan cierta curvatura cervical, pero ninguna lordosis lumbar, razón por la cual no pueden andar cómodamente sobre dos piernas durante mucho tiempo.
  La curvatura primaria (cifótica) fue la primera curva espinal anteroposterior que surgió cuando las criaturas acuáticas hicieron su transición a la tierra firme. Mientras un ser humano espera su aparición desde sus orígenes acuosos in útero, toda la columna se halla en una curvatura primaria (ver Fig. 2.2). Cambia de forma por primera vez cuando la cabeza salva la curva, tan cerrada, del canal natal y el cuello experimenta su curvatura secundaria (lordótica) por primera vez absoluta ( ver Fig. 2.3).


A medida que nuestro desarrollo postural continúa desde la cabeza hacía abajo, la curvatura cervical sigue desarrollándose después de que aprendemos a sostener el peso de nuestra cabeza a aproximadamente los tres o cuatro meses de edad y se forma plenamente en torno a los nueve meses, cuando aprendemos a sentarnos derechos ( ver Fig. 2.4).
  Después de gatear y arrastrarnos por el suelo durante meses, debemos adquirir la curvatura lumbar para disponer nuestro peso sobre los pies. Entre los 12 y los 18 meses de edad, al empezar a andar, la columna lumbar, partiendo de su curvatura cifótica primaria, se endereza. Antes de los 3 años de edad, la columna lumbar comienza a volverse cóncava hacia delante (lordótica), aunque esto no será visible exteriormente hasta los 6 y los 8 años de edad. Es únicamente después de la edad de 10 años cuando la curvatura lumbar asume plenamente su forma adulta.


El máximo esplendor del ingenio de la naturaleza resulta evidente en el raquis humano: más que en cualquier otra estructura vertebrada. Des del punto de vista de la ingeniería, es obvio que los seres humanos tienen la menor base de apoyo, el centro de gravedad más elevado y el cerebro más pesado (en proporción al peso corporal total) de cualquier otro mamífero. Como los únicos verdaderos mamíferos bípedos del planeta, los seres humanos son también las criaturas mecánicamente menos estables de la Tierra. Afortunadamente, la desventaja de tener un cráneo que pesa lo que una bola de bowling en equilibrio encima de todo el organismo se ve compensado por la ventaja de tener un cerebro tan grande; que puede resolver cómo hacer que todo ello funcione eficazmente...y ahí es donde el yoga puede servir de ayuda.









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