domingo, 1 de noviembre de 2015

LAS PRUEBAS DE ESFUERZO


A veces me preguntan por el sentido de las pruebas de esfuerzo, cual es su utilidad. La ergometría o prueba de esfuerzo, en Medicina del Deporte tiene dos finalidades básicas, la primera es comprobar que el funcionamiento del organismo en situaciones de stress físico es correcto y no aparece ningún tipo de signo que nos haga sospechar la posibilidad de alguna patología que pudiese contraindicar esa práctica física. En este caso se suele enmarcar dentro de un reconocimiento médico completo que incluya también otros aspectos y parámetros basales. Un historial completo médico, quirúrgico, familiar y deportivo para descartar factores de riesgo cardio-vascular y dirigir el posterior reconocimiento si se sospechase alguna patología. Un estudio antropométrico y una exploración osteo-articular, pulmonar y cardiovascular basal, con auscultación, toma de tensión arterial y electrocardiograma basal.
En este caso, la prueba de esfuerzo buscará poner el organismo al límite para asegurarnos de que funciona correctamente. Se tratará de incrementar la intensidad del esfuerzo paulatinamente hasta la extenuación y constatar que todo funciona dentro de la normalidad. Una especie de ITV de nuestro cuerpo que, como en el caso del coche, debería ser periódica, más frecuente cuanta mayor sea la edad o la intensidad del ejercicio o la competición.


En el segundo supuesto, la finalidad fundamental será comprobar el estado de forma física, valorar si el trabajo de preparación que supone el entrenamiento regular funciona y es provechoso para el organismo. En este caso se enmarcará dentro del plan de entrenamiento y precisará de datos anteriores para poder ver la evolución y comparar los números obtenidos.

Aquí las pruebas podrán ser de repetición de la ergometría en las mismas circunstancias o pueden ser otro tipo de pruebas, generalmente de determinación de la curva de lactatos en sangre. Es una prueba con escalones más largos (entre 3 y 5 minutos), también progresiva y con medición entre escalones del ácido láctico en sangre mediante la extracción de una mínima cantidad del lóbulo de la oreja para determinar los umbrales que nos marcarán las zonas de trabajo en los entrenamientos y mostrarán si hay una progresión correcta con dichos entrenamientos. 

Las pruebas en todos los casos deberán ser realizadas en las mismas condiciones para que los resultados sean lo más fiables posible. Cuanta mayor sea la información que saquemos mayor será la utilidad de las mismas y, por supuesto, como cada vez que hablamos de salud, deberían ser supervisadas siempre por un médico.

Hace poco un buceador no entendía el porque de la revisión periódica que se le exigía para realizar su actividad. Es curioso que pasemos controles periódicos a nuestros coches, calderas, extintores, instalaciones eléctricas… y todavía haya que explicar la necesidad de hacerlo con nuestro cuerpo, teniendo en cuenta que sólo tenemos uno y los recambios son mucho más complicados de conseguir.          

Javier Aquerreta













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