miércoles, 25 de enero de 2017

YOGA

¿Qué es el YOGA?

Cada palabra tiene un sonido, una vibración y un significado diferente para cada persona. Cuando la palabra YOGA suena en mi mente, instintivamente se me cierran los ojos y mi respiración se vuelve más serena y profunda.
La palabra yoga significa “unión” de las energías de la mente, el cuerpo y el espíritu, creando así un equilibrio entre estas tres fuerzas con el objetivo de alcanzar la transformación interior.

Cada vez hay más personas que describen y viven el yoga como un deporte más, o una forma de estirar sus músculos. Pero el yoga va más allá de la práctica meramente física, no se trata de una cuestión de forma sino de fondo.

Es un proceso de desaprendizaje, donde el yogui (persona que practica yoga) se libera de barreras mentales, y alcanza claridad mental a través del control de su respiración. Nuestra vida es un número de respiraciones.

También podría definirse como una actitud ante la vida donde reina el espíritu de servicio, la entrega y el desapego.

Dentro del yoga existe un centenar de senderos que nos conducen al mismo objetivo. Pero los más importantes podrían resumirse en cinco: karma-yoga, bhakti yoga, gñana yoga, raja yoga y hatha yoga. Es muy complicado establecer una línea divisoria entre ellos, ya que entre ellos se entremezclan y complementan. La práctica combinada de todos se conoce como “yoga integral”.

Según Patanjali, conocido como el fundador del yoga clásico y creador de un texto llamado “Yoga-Sutras” si queremos lograr el despertar espiritual debemos escalar ocho cumbres: 

Yama (actitudes de respeto hacia lo que nos rodea),
Ahimsa es una de las leyes universales de la vida, significa no violencia (tanto física como de pensamientos o palabras) y respeto a la vida.

Niyama (actitudes que armonizan nuestro mundo interior), 

Shauca significa pureza, cuidar el cuerpo tanto por dentro como por fuera. Se refiere a la alimentación, a los pensamientos, al orden de nuestro entorno. Su secreto es la limpieza.


Asana (posturas físicas), 

En cada postura tenemos que sentir firmeza, comodidad y una respiración lenta y profunda.


Pranayama (regulación de la respiración), 
El prana es la energía vital. A través de ella conectamos con nuestro interior.

Pratyahara (interiorización), 

Es el aislamiento de la consciencia de los estímulos sensoriales y de la actividad psíquica.


Dharana (concentración), 
Representa la concentración mental, se logra cuando la mente se fija en: un sonido, un objeto, una imagen, o la respiración.


Dhyana (meditación) 

La meditación es la prolongación de la concentración (dharana).


y Samadhi (superconsciencia).

Es la meta de todos los yoguis. Surge cuando el proceso de concentración, el objeto de concentración y la mente se convierten en uno.

Para coronar la última cumbre, el samadhi, hay que realizar un gran trabajo personal que va más allá de la esterilla. Ésta nos ayuda a fortalecer, estabilizar y armonizar tanto el cuerpo como la mente, ya que si hay tensión en el cuerpo, también lo habrá en la mente. Pero el yoga es un instrumento que debe estar presente en todas las actividades diarias que realizamos, enseñándonos a cobrar conciencia del aquí y el ahora, a aquietar la mente y a relajar los sentidos. 

Cualquier persona puede realizar este arte y beneficiarse de él, las únicas cualidades necesarias son: perseverancia, ilusión, flexibilidad mental y paciencia. No hay ningún requisito que exija ser contorsionista, hippie, vegano, ni llevar un turbante en la cabeza para practicarlo. Pero si hay que ser realista, y ser consciente de que es un proceso que requiere de un compromiso personal. En el yoga no hay excusas para no practicarlo, de hecho, el día que menos nos apetece realizarlo, es el día que más lo necesitamos y que mejor nos hace sentir. La clave está en dejar reposar la mente, colocar la atención en nuestra respiración y sentirnos firmes y cómodos en cada postura. Es muy importante respetar el ritmo de nuestro cuerpo y valorar sus pequeños progresos.

Por todo ello os invito a experimentarlo, ya que más vale un gramo de práctica que toneladas de teoría. ¿Por qué no empezamos realizando el yoga de la boca que consiste simplemente en sonreír?


Namasté


Maitane Balerdi

Profesora de Yoga para niños y adolescentes
Formada a través de la Escuela de Yoga Integral Mahashakti 




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